domingo, 27 de marzo de 2011

La Otra Calamidad (o la primavera)

Qué tienen de malo mis ganas, mi ímpetu, mi exceso. Por qué te asusto. Por qué te alejas. Por qué tengo que ocultar mis impulsos. Por qué debo contenerme para que no te vayas del todo. Por qué callar. Por qué no decir claro. Por qué amordazar mis músculos para que no sientas la revolución de mi cuerpo. Por qué tengo que esperar arañando cada minuto. Por qué calmarme. Por qué aparentar que “todo me da igual” mientras busco señales. Por qué no hacer magia. Por qué no puedes saber que te lo pediría y daría todo en este instante. Por qué no debo no puedo no debo. Por qué no arrasar. Todo. Lo quiero todo. De un desconocido. (¿Es eso posible? ¿Es que estoy perdiendo la cabeza? Y me da tanto miedo no poder volver si enloquezco…) Pero no pienso mendigar. No quiero las migajas de tu piel y tu tiempo. No me sirven. No quiero ser una más. Porque he aprendido a no conformarme y a marcharme. La página 20 del cómic de Blanchin y Perrissin es quizá la más importante: cuando Calamity se marcha. Ese es el acto de quien se niega a ser absorbido (Apacherías). Y yo también me marcharé. Me marcharé si no puedo tenerte.

1 comentario:

Valeria Chaos dijo...

amén.
no mendiga bocanadas quien necesita un puto vendaval.

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