jueves, 24 de marzo de 2011

recién llegada

Entre estas cuatro paredes empiezo a combatir cada minuto a partir de ahora. Mi cuerpo sabe que no tendrá otro cuerpo para entrar en calor. Sólo sábanas nuevas: tiesas y heladas. Mis ojos miran alrededor, una y otra vez, encontrando algo nuevo siempre. Mis ojos se mueven tanto que me dormiré mareada. Mi cuerpo está preparado para despertar mañana y no reconocer nada y no saber dónde está. Mi cuerpo está encogido y tiembla, pero no está asustado. El consejo de mi padre: “vete al bar de al lado y tómate varios whiskies porque si no lo vas a pasar mal esta noche”.

2 comentarios:

Wilhelm Kay dijo...

Buen consejo ese de tu padre. Yo te doy el mismo:

ODA AL WHISKY


Medir el temblor de la tierra
en su provocar de olas finas, llegando
el acristalado fondo
de un vaso. Hoy

tomo distancia de tu cuerpo líquido
para extrañarme,
para sentirme sólido,
seco y solo. Beberte

no está a mi alcance, de este modo
sólo tu ángel fosiliza en mi memoria.
Tu diablo,

se ha caído para siempre
por el hueco universal, dejando
pavesas de malta en el aire. Yo

las intento atrapar con la boca
y tan sólo
sus cenizas en mi lengua, que inventa el espacio
cuando se desenrolla como trenza sedienta,
polarizada, aún viva gracias a la
calma magnética
de tu virtud.

Valeria Chaos dijo...

las sábanas de franela y las amigas con ganas de apachear lo curan casi casi todo.

garantizado