miércoles, 20 de abril de 2011

Hay uno que se ríe de mí porque no sudo. No sudo lo suficiente. No empapo la camiseta como ellos. Yo me río de él porque habla demasiado.

M. se ha propuesto hacerme sudar. Y al final, algo ha conseguido.
Salgo blanda como un trapo y feliz.

Y me acuerdo del momento en que he estado a punto de no ir. A veces es cuando suena el despertador y otra es antes de salir por la puerta, cuando ya tengo todo preparado. Hoy ha sido en el andén del metro. Es un impulso que he aprendido a no seguir. El impulso de abandonar. Para vivir me sucede igual. Tengo que hacer un esfuerzo para llegar viva a la noche. Y entonces desplomarme. Y dejar que todas esas ideas sobre el morir se apoderen de mi. Y al día siguiente, vuelta a empezar.

Cuando quedan 10 segundos para que suene el timbre, M. grita "vamos, seguido, seguido". Quiere que sepas que no has terminado, que hay que llegar hasta el final, pegando sin parar, lo más rápido y fuerte posible.

3 comentarios:

Jonás dijo...

menudas SOPLAPOLLECES llevas soltando ultimamente hija, me voy...

que a gusto me he quedao, CHE...!

Jonás dijo...

PS: Eres una LLORONA...

Zo Brinviyer dijo...

y qué