viernes, 5 de marzo de 2010

Edgar Hilsenrath en Madrid

No mereció la pena faltar a una clase de inglés para asistir a esta presentación. No digo que sea la última clase de inglés a la que falto, pero sí me atrevo a decir que no quiero volver a asistir a la presentación de un libro en toda mi vida.

1.- Después de la sucesión de agradecimientos de unos y otros, se presentó el libro. Hilsenrath leyó un fragmento. Y después las preguntas. De toda la gente que estábamos allí, creo que sólo dos habíamos leído el libro. Aún así hubo bastantes preguntas al señor Hilsenrath. Preguntas muy generales y bastante tontas, esa es la verdad. En este país nos encanta hablar de lo que no sabemos. y sobre todo, que nos den un micófono para lucirnos todo lo que podamos en 43 segundos y demostrar que tenemos opiniones propias. A mí me dio cierta vergüenza cuando se le preguntaba por cosas que están en el libro, como el por qué del título (Fuck América). O peor todavía, por cosas que tienen que ver tangencialmente con su obra y su trabajo.
Los libros no se hablan, joder, se leen y se experiencian.

A favor del acto puedo decir que fue un placer escuchar la voz del traductor, Iván de los Ríos, que transmitía un reflexivo y hondo amor por la obra de Hilsenrath (y por la literatura en general). Y eso se agradece, sobre todo cuando la presentación de un libro corre el peligro de convertirse en un circo.

2.- Lo mejor de todo: Edgar Hilsenrath es un señor que tiene 83 ¿o son 84? años. Es decir, que él, a estas alturas de la vida, NO tiene que vender nada. Y si a Hilsenrath no le apetecía contestar a una pregunta tonta, no la contestaba.
A mí en realidad no me hacía falta conocerle en persona para saber que es uno de los hombres más libres que he leído. Y hablo de libertad sin pudor. Y sin exagerar.
Fuck America es una novela irreverente, hiriente, mordaz. Transgresora, en el sentido profundo de una palabra tan gastada. Escrita hace más de 50 años, da mil vueltas a todas esas novelas baratas sobre experiencias "límite".
Hilsenrath es un sabio señor judío que se ríe de sí mismo, se ríe de Alemania, de Europa, de América, se ríe del dinero, de la emigración, de la política, de la literatura y los escritores, de la historia, de la vida y de la muerte, del sexo, de los sueños y de las promesas.
Hilsenrath no tiene nada que ver con Lanzmann ni con W.G. Sebald -como ayer sugerían varios asistentes a la presentación. Hilsenrath es un escritor aparte. Eso se ve a primera vista, en cuanto se empieza a leer su novela. El impacto que ha tenido Fuck America en mí no puede ser ampliado, ni siquiera por el propio autor. Es en ese sentido en el que me siento decepcionada.
Edgar Hilsenrath no estaba ayer en el Instituto Goethe.
Edgar Hilsenrath está en su libro, sigue y seguirá estando ahí.

(3.-) Por cierto, la editorial (Errata Naturae) es la misma que ha traducido y publicado El niño criminal. Ese es mi libro del 2009, sin ninguna duda, el que me ha devastado y me ha inyectado la fuerza para resistir y sobrevivir un año más. Y el que sigo leyendo y releyendo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Habrá que leerlo!
cuándo se ha visto un judío con sentido del humor?

Anto.

Anónimo dijo...

El libro de Hilsenrath, concuerdo, es una joya. Las comparaciones con Henry Miller, que se han hecho por aquí y por allí... Bien, pero no; qué manía tenemos con las analogías. No he escrito sobre él, aunque quería hacerlo. No me fuerzo para estas cosas; si sale bien, si no, viento fresco. Cuando anda la Shoah por medio, me cuesta más, supongo.

Y el libro de Jean Genet también está por casa, y de éste, en cambio, sí que escribí algo en mi blog. No gran cosa, pero el libro también me impresionó. Aunque Genet y el tema judío... es como para dejarlo correr. Suerte que, como bien dices, el autor está en su libro. Me pregunto si le hubiera asqueado... no sé, preguntar por preguntar.

Errata Naturae está haciéndose un catálogo de cine. You can bet.

Shalom.